turboglorieta

Son variantes de las glorietas convencionales que distribuyen el tráfico desde la entrada y disminuyen el riesgo de colisión.

La clave para usarlas correctamente es elegir el carril adecuado y respetar las líneas continuas.

Las turboglorietas son un tipo de intersección con un diseño especial que da un giro de tuerca al concepto convencional de glorieta. En ellas rige la misma norma: los vehículos que circulan dentro tienen prioridad sobre los que pretendan acceder.

Pero también hay ciertas diferencias entre unas y otras. La principal es que, en cada carril de una rotonda ‘turbo’, el tráfico va encauzado hacia distintas salidas, de tal forma que no es posible hacer la plaza completa por el carril exterior.

 

Turboglorietas

«Durante la aproximación a una de estas glorietas, es fundamental observar la señalización para situarse correctamente antes de entrar», explica José María O’Mullony, jefe de la sección de Formación Vial de la DGT.

«Las turborrotondas son más sencillas, hay menos toma de decisiones, la circulación es más ágil y tienen mayor capacidad. Además, al eliminar los cambios de carril en la circulación interior, se reducen los puntos de conflicto», apunta Carlos Suárez, ingeniero del tráfico, ‘importador’ del concepto y diseñador de las primeras turborrotondas en España.

Líneas continuas

Las líneas continuas hacen posible esta conducción ‘guiada’ desde la entrada. El objetivo es es mantener a cada vehículo ‘encauzado’ hacia su salida, evitando cruces de trayectorias y colisiones. Evidentemente, el riesgo solamente desaparece si los conductores respetan la señalización.

Fuente: revista Tráfico y Seguridad Vial