Para poder efectuar todas sus funciones de adherencia, estabilidad y confort de una manera adecuada, los neumáticos precisan de un mantenimiento mínimo:

Precisión de inflado

Comprobar periódicamente (cada 15 días aproximadamente). Esta comprobación debe hacerse con los neumáticos fríos y utilizando un manómetro.

Si comprueba la presión con los neumáticos calientes, no debe quitar el aumento producido, ya que es normal y el fabricante lo prevé.

Los neumáticos deben estar a la presión recomendada por el fabricante (según la carga y vía).

La rueda de repuesto debe ir a la más alta de las recomendadas.

Otras operaciones de mantenimiento

  • Retirar las piedras incrustadas en las ranuras, limpiar los posibles productos abrasivos e inspeccionar los posibles desgastes anormales.
  • Colocar los neumáticos en mejor estado en el eje trasero.
  • Equilibrar las ruedas.

Factores que aumentan el desgaste de los neumáticos

  • La forma de conducir.
  • El mal estado del vehículo.
  • Las condiciones de la vía.

Cuándo se deben cambiar los neumáticos

  • Cortes, grietas o bultos.
  • Caducados.
  • Dibujo insuficiente.

Profundidad mínima de dibujo e indicadores de desgaste

Los neumáticos de los vehículos deben presentar, durante toda su utilización en las vías públicas, una profundidad en sus ranuras anchas de 1,6mm como mínimo.

Respecto a los indicadores de desgaste, pueden servirnos los testigos de los surcos mezclados con el dibujo de la banda de rodamiento y que cuando se sitúan al mismo nivel, significa que hemos alcanzado el límite legal de 1,6 milímetros y que deben cambiarse lo antes posible.

El mal estado de los neumáticos es la principal causa de accidente por fallo mecánico.

El titular del vehículo puede ser sancionado con 200 euros de multa por cada neumático que se encuentre en mal estado.

Foto: Alexander G (CC BY-SA 2.0).